martes, febrero 24

El patio de los naranjos

Recuerdo la espera nerviosa a los pies del Rey Negro.
Las pachangas en aquél parque con naranjas amargas.
El gélido aroma del Califato entre tú y yo.
El vaho de nuestras respiraciones y risas mezclado con el humo del tabaco.
Aquellas cajetillas blandas de "FORTUNA" que, sin cuidado, guardabas en el bolsillo trasero de tu pantalón.
Aquél pantalón descosido que, tímidamente, cubría el dibujo de tus botas.
Aquella tela de araña tatuada con "rotring" sobre tus militares granate.

Nuestros acentos y jergas eran los únicos que, por momentos, hacían latentes los kilómetros que separaban nuestras realidades.

Recuerdo al milímetro tu sonrisa, tus hoyuelos y lunares.
El barrio, los parques, la mezquita, las promesas, las confesiones, sentencias de amor e ilusiones de juventud.
Recuerdo nuestros sueños, nuestra furgona y la imagen de aquel viaje que éramos capaces de recrear una y otra vez.
La quemadura de aceite en tu pecho; aquella que te hiciste mientras cocinábamos al borde de aquél acantilado en el que nunca estuvimos.

Recuerdo aquél bar y la declaración de amor en el techo del baño con corcho quemado.
Recuerdo nuestras risas y la sensación de haber encontrado la media naranja.
Aquella naranja amarga, de aquél patio, en aquél banco, aquella tarde.

3 comentarios:

toysareme dijo...

sí... y lo fácil y complicado que era todo al mismo tiempo... verdad?¿ lo fuertes y invencibles que erais en ese momento, y lo infinitas y eternas que eran las emociones...
peo es cuestión solo de estado... en breves estarás en ese punto... no tiene edad, y es atemporal.
:)
mua!

Ana dijo...

hay esta me ha tocado.. q bonita! hay hay

ir-n dijo...

Gracias mis queridas alentadoras de espíritu creativo;

Toysareme: ¡qué pequeños y qué mayores al mismo tiempo! En la complejidad estaba la belleza y, en ésta, la sencillez...
Sensaciones grabadas a fuego en el alma, la retina y el recuerdo. Qué suerte tengo. ¿Cómo no compartir este gran tesoro que la vida me regaló?
Un besazo.

Ana: ¿cómo no te va a tocar si lo pudiste vivir en el más siniestro de los directos? La historia que no toca lo que, algunos, llaman fin; será presente siempre para mi.
Gracias por estar ahí, siempre :)
Muackaa.