lunes, mayo 3

Empar

Dos no es más que la dualidad.
En uno está el camino,
la única verdad.


Tres son multitud
incluso dentro de la propia cabeza.


Sudar odio,
respirar tiempo,
esnifar los trozos de vida
desprendidos del corazón muerto.

Correr a la vera de la incertidumbre,
llorar penas y olvidos,
lamer las viejas heridas,
cicatrizar el negro pasado.


Ensalzar la libertad;
por nunca poseerla.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Las multitudes se amotinan en la cabeza; aprisionando los pensamientos. Esos que te traen a mi una y otra vez, como el veneno al bombeo de la sangre. Como aquellas tardes de verano, aquel invierno... incluso, hoy.
Besos

A.

Esmeralda Martí dijo...

Besos querida amiga. Sigues siendo impecable. Un beso